Enseñar en tiempos de pandemia: un desafío para toda la sociedad

Enseñar en tiempos de pandemia: un desafío para toda la sociedad

Con casi dos años de funcionamiento, el Colegio Santa María ha sabido sobrellevar las complicaciones que trajo la expansión de una pandemia sin precedentes, que obligó, entre otras cosas, a la suspensión de clases presenciales, y a la inédita decisión de comenzar con un sistema de clases online.

A meses de ese drástico cambio en el sistema educacional, le preguntamos a apoderados del Colegio Santa María cómo han podido sobrellevar estos meses de cuarentena, hijos encerrados en casa y una nueva modalidad de clases online. Esto fue lo que nos contaron.

Claudia Rivera es apoderada del colegio desde que este comenzó a funcionar, su hija cursa actualmente primero básico y optó por el Colegio Santa María ya que le agradaba la idea de inscribir a su hija en un colegio nuevo, donde hubiese pocos niños por curso y donde se le dedicara más tiempo de enseñanza a cada alumno.

Durante este tiempo cuenta que ha podido observar una preocupación muy loable por parte de la profesora, la cual siempre está atenta, preguntando una vez por semana como están los niños y como llevan toda esta situación.

Claudia nos cuenta que en su caso le ha costado este nuevo método, mi hija piensa y nos comenta que las tareas se hacen en el aula de clases, ya que le gusta asistir al colegio. Ahí es cuando intentamos llevar de la mejor manera posible esta situación, señala.

Finalmente, aunque este tiempo ha sido difícil, Claudia destaca la preocupación del colegio y de los profesores por el bienestar de los niños y el apoyo que les han entregado en caso de necesitar ayuda, puesto que siempre están abiertos a escuchar a los demás.

Stephanie Palacios también llegó al colegio hace dos años, dado lo completo del colegio en cuanto a profesionales, decidió cambiar a su hijo Agustín, él presentaba varias manifestaciones de desagrado en el colegio anterior, eso estaba influyendo en su rendimiento académico y nosotros como familia estábamos notando actitudes no comunes en su personalidad, por lo que decidimos tomar la decisión de cambiarlo.

Cuando llegamos al colegio para consultar por un posible traslado, fuimos atendidos de manera muy acogedora, recibieron de inmediato a nuestro pequeño y nos comentaron la posibilidad de cambiarlo en ese instante si así lo deseábamos, a lo que accedimos de manera positiva, nos cuenta.

Y aunque este sistema ha sido difícil para todos, ya que no solo ha costado asimilar los nuevos hábitos de vida, sino que también una nueva cotidianidad, Stephanie nos comenta que el colegio les ha ayudado, ellos han mostrando un claro interés y preocupación por los estudiantes, realizando llamadas constantes para saber la situación de salud de los estudiantes y de sus familiares; saber si necesitan ayuda, ya sea en alimentación o si necesitamos algún tipo de ayuda profesional que pueda prestar el colegio, lo cual nos deja aún más conformes con el establecimiento.

 Y aunque en un principio fue difícil adaptarnos a esta nueva cotidianidad, hoy en día, puedo decir que mi hijo ha podido aprender bastante y le da mucho agrado las clases grabadas que imparte el colegio de forma remota; puesto que él las puede ver las veces que sea necesarias para un mejor y mayor aprendizaje.

Además, la interacción permanente con los docentes nos ayuda a resolver cualquier duda, lo que da cuenta de la preocupación y el interés de cada uno de ellos para que mi hijo logre el aprendizaje necesario de acuerdo a su nivel.

Y aunque el futuro aún se ve incierto y aún no se sabe si los niños volverán a sus aulas a compartir con sus compañeros, lo que sí sabemos es que esta relación entre el colegio, los apoderados y los alumnos, es más fuerte que la pandemia, y nos obligará a seguir trabajando para que todos los niños aprendan y se sientan acompañados por sus profesores y directivos.