¿Cómo entender y ayudar a un niño con déficit atencional?

¿Cómo entender y ayudar a un niño con déficit atencional?

El Trastorno de Déficit Atencional e Hiperactividad (TDAH) es una alteración de carácter neurobiológico, originado en la infancia, cuyos principales síntomas son las dificultades para mantener la atención, la hiperactividad y/o  la impulsividad.

Para el diagnóstico del TDAH es imprescindible evaluar los síntomas nucleares, análisis que debe realizarse previo a los 12 años de edad. Rossely Ojeda, psicopedagoga de Cristox, comenta que: “la hiperactividad, las conductas hostiles y desafiantes, la desobediencia, problemas de atención e impulsividad”, son las principales manifestaciones conductuales de un posible caso de TDAH.

En este sentido, hay otras expresiones claves para el diagnóstico oportuno del déficit atencional. Desde el punto de vista cognitivo y emocional “poseen baja tolerancia a la frustración, dificultades para realizar una actividad prolongada, poco control emocional, casi nula respuesta a estímulos y escasa motivación”, afirma la profesional.

DIFICULTADES DIARIAS

“Los niños con TDAH presentan diversas dificultades tanto en el área académica, como en su entorno social. Cabe mencionar que debido a su hiperactividad y su poca capacidad para la concentración, les cuesta estar en el mismo nivel académico que sus demás compañeros”, comenta Rossely. Además, suelen presentar un bajo rendimiento escolar y dificultades a la hora de mantener relaciones interpersonales, ya que su entorno social no los acepta. Por lo mismo, debe realizarse un fuerte trabajo socioemocional.

La profesional recomienda evitar objetos o situaciones que pueda causarles distracción a la hora de realizar alguna actividad. Es importante, mantener un espacio libre de ruido, puesto que cualquier cosa que llame su atención, contribuirá a una desconexión de la tarea principal. Por lo anterior, es imprescindible trabajar de su concentración y memoria.

Rossely Ojeda, Psicopedagoga Fundación Cristox

TRATAMIENTO

El TDAH debe tratarse desde un equipo multidisciplinario, puesto que cada profesional aporta de manera especializada en una mejora sustancial de su conducta y su rendimiento escolar. “Se aplican métodos pedagógicos donde el niño pueda mejorar sus dificultades académicas y se evalúa su potencial de adaptación a métodos de enseñanza y aprendizaje”, afirma Rossely.

Con respecto a la medicación, la profesional dice estar de acuerdo con ésta, pero  “recetado por un médico especialista tales como un neurólogo y/o un psiquiatra.  La medicación se recomienda cuando el niño es evaluado por alguno de esos especialistas y depende netamente del grado de impulsividad o agresividad del niño”.

COMUNICACIÓN

Antes que todo, se deben comprender sus dificultades para relacionarse con los demás. Lamentablemente, estos problemas terminan transformándose en un rechazo sistemático por parte de sus compañeros, profesores e, incluso, de sus familiares; es imprescindible mantener una comunicación comprensiva y adecuada para que sientan la mayor confianza posible.

La psicopedagoga apela a “la paciencia, la tolerancia, la comprensión y la dedicación para cada uno de esos niños, porque sólo necesitan un gesto de amor e igualdad”, tan sólo con este ejercicio se aporta enormemente a su integración social y se obtiene una mejora substancial en su nivel emocional.

PADRES

Para los padres, el consejo más importante que entrega Rossely, es la tolerancia. Aprender cómo trabajar y manejar sus emociones. En el ámbito académico, ser conscientes del proceso emocional por el que pasa su hijo y apoyarlo desde el hogar. “Deben crear un ambiente adecuado para ellos: sin prejuicios ni maltratos, donde la base de toda su relación sea el amor y la comprensión”.

En resumen, hay que tener paciencia, ser comprensivos, entender sus procesos, sus tiempos, sus necesidades. El trabajo en equipo con la familia es imprescindible para disminuir el impacto del TDAH en sus vidas.

Debemos trabajar para transformar a la sociedad en un espacio inclusivo y comprensivo, para que las dificultades de nuestros niños se transformen en capacidades y contribuciones para conseguir un entorno igualitario y fraterno.